Libro de la semana: La calle del puchero (OQO)

Encadenar sucesos es un recurso habitual en la literatura infantil, que ayuda a entender causas y consecuencias, a memorizar, a jugar a repetir y a volver a empezar, y permite también una asimilación de la historia de una manera ligera y efectiva, así como afinar los sentidos para el ritmo y la musicalidad.

La calle del puchero utiliza este recurso de una manera inteligente, con situaciones y personajes que tienen mucha gracia y que se mueven todo en el tiempo en el límite de lo absurdo, lo cual seguro que provoca más de una carcajada. Introduce además un elemento en medio de la historia que le permite volver al punto de partida de una manera original, deshaciendo el entuerto. Pero, ¿cómo empezó el desbarajuste en el vecindario? Pues un niño lloraba en la calle del Puchero, y eso puso de un humor de perros al vecino de abajo, que dio un zapatazo al suelo y pisó la cola de su gato, éste saltó por la ventana y cayó encima del cartero, y entonces el cartero… y así hasta el final, que contiene una agradable sorpresa.

Las ilustraciones no sólo conservan la gracia del texto, sino que lo enriquecen y permiten una lectura paralela con otros matices. Tienen un vivo colorido y manchas de color sin líneas que definan sus contornos, salvo en los personajes, y su composición ágil y llena de ritmo es una delicia de observar y de leer con o sin el texto.

La calle del puchero
Texto: Charo Pita
Ilustraciones: Massimiliano di Lauro
Editorial: OQO

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